Cuando el docente tiene claro qué es una competencia, simplifica todo el trabajo educativo. Al contrario, cuando se tiene una idea aproximada sobre ella, reflejan complicaciones que traen pérdida de tiempo en la preparación de las clases y producen acciones didácticas difusas.

La competencia en educación no se refiere a competir, ni a la coexistencia de una concurrencia en el mercado. En el contexto educativo, competencia se refiere a ser competente, a desenvolverse en la acción con buenos resultados, a estar dotado con una herramienta para afrontar la vida educativa. Es decir, una competencia es la capacitación práctica nacida de los aprendizajes recibidos. A modo de reflexión podemos describirla, como la capacidad de actuación para llegar a un resultado en una situación concreta. 
Una capacidad, se dice que es una aptitud para desempeñarse. Así, los individuos somos capaces, aptas, o incapaces, ineptas. Una capacidad puede ser manual: como dibujar; mental, como el cálculo; o anímica: como la serenidad para examinar a un lesionado grave.
La actuación, no es solo una aptitud teórica, sino que converge en acciones. Es aquella capacidad, que se tiene para el orden en las herramientas en un taller, no es solo la posibilidad de enseñar y escribir los diversos tipos de materiales que existen, y la forma de distribuirlos, sino tenerlos efectivamente agrupados por categorías y colocados en un lugar adecuado. 
El resultado, es la competencia está siempre encaminada a obtener un objetivo. Es obvio, que lo importante no es tener ordenadas los materiales, sino facilitar la búsqueda y uso cuando se está realizando la actividad. En este modelo, la competencia es el orden, pero el resultado es el trabajo ágil y eficaz. 
En una situación concreta, la competencia no se restringe a aprender un procedimiento robótico que se repite igual todas las veces, sino, que exige adaptaciones, ajustes o cambios oportunos según se modifican las circunstancias. La persona competente no ordena sus herramientas de la misma manera siempre que sale del aula de clases, para realizar una reparación, sino que se adapta a cada situación concreta, ordenándolas en una caja según le pide el nuevo escenario.
En síntesis, una competencia es una capacidad necesaria para el desempeño. Por eso, la persona que posee la capacidad puede atender situaciones parecidas y resolver los obstáculos que surjan. Así, un estudiante que conoce el significado y la lectura de un mapa conceptual puede comprender fácilmente el organigrama, mientras que quien tuvo dificultad de utilizar los mapas conceptuales durante sus estudios pasará aprietos ante el organigrama. 
Educar basados en competencias es algo más que habilitar a los estudiantes para ejercer unas aplicaciones en su vida diaria o en el mundo laboral. Pero, al solicitarlo al nucleó de este modelo educativo es facilitar el ejercicio de ciertas capacidades en el estudiante y procurar que las ejecuté con acierto en diferentes actividades o casos. De este modo, se hace capaz para enfrentar situaciones semejantes cuando las encuentre en su desempeño cotidiano o laboral.
Por eso, la educación basada en competencias se logra con los procesos de toda educación; lograr el conocimiento de las bases, la precisión en los conceptos, la realización de ejercicios, la aplicación a casos diversos y la repetición de las acciones para reforzar el conocimiento.

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