
Es importante señalar, no hay receta exacta para enseñar. Las clases se preparan con anticipación, pero la enseñanza misma, no es una comida pre envasada. Las clases no son para estudiantes abstractos; son para educandos concretos y específicos. Por ello, insistimos que la enseñanza no es una técnica sino una relación. El aprendizaje ocurre en una relación.
A continuación, haremos una breve clasificación para diferenciar las distintas formas de lo que se entiende por aprender:
1. Aprender puede ser visto como un proceso de adición de informaciones. En su forma genérica, esta forma de aprender tuvo su relevancia en el pasado bajo la acepción del conocimiento enciclopédico. Hoy, aprender como adición de información ha tenido mayor vigencia con la emergencia de la idea de la sociedad de la información, o en frases tales como “la información es poder” o la “información es el nuevo factor de producción”. Este primer concepto de aprendizaje, es entonces, la adquisición y acumulación de informaciones que hacen que alguien sepa muchas cosas.
2. Aprender a manera de memorización. Este es el proceso mediante el cual guardamos información que podríamos repetir si alguien nos pidiera que lo repitiésemos. Esta forma de aprender es el tipo de aprendizaje que los docentes y los sistemas de educación esperan que adquieran los estudiantes. Es importante si es que el tipo de información trata de informaciones estratégicas que sostienen otros aprendizajes.
3. Aprender como acción. Es el proceso de incorporación de hechos, destrezas, competencias y métodos que pueden ser utilizados según la necesidad.
4. Aprender como reproducción de sentido. El proceso mediante el cual se acoplan las informaciones relacionándolas con otros conceptos, que ya están incorporados en nuestro de desarrollo intelectual. Asociar la generación de sentido al desarrollo de conceptos científicos, o literarios, profundiza la comprensión de las ideas involucradas.
5. Aprender como la reinterpretación del entorno. El proceso mediante el cual reorganizamos y reinterpretamos la nuestra experiencia del mundo con la incorporación de nuevas informaciones. Más allá, de su proceso de desarrollo intelectual, el ejercicio de la reinterpretación consciente de nuestra conexión con el mundo, implica el compromiso del aprendiz con la construcción de sentido en torno a su desarrollo personal, y los ámbitos sociales y éticos.
En síntesis, si los involucrados en el proceso de enseñanza-aprendizaje reflexionan, sobre si un tipo de aprendizaje es útil para una cosa, y no es muy útil para otra, entonces se vuelve importante saber qué se quiere aprender, qué es lo que se necesita aprender y qué vale la pena aprender.