
En las estrategias creativas el educando adquiere un protagonismo mayor que en las metodologías tradicionales. El estudiante va construyendo los conocimientos y desarrollando habilidades mediante la búsqueda personal orientada por el docente. En tal sentido, que resulta un aprendizaje más implicativo y por lo tanto más interesante y motivador. En estos casos el estudiante no se limita a registrar la información recibida, sino que se diferencia posteriormente en grupo. Existe una tercera observación que es el carácter colaborativo o compartido del conocimiento. Se aprende confrontando informaciones. La enseñanza creativa se caracteriza precisamente por ser activa, motivadora, dinámica, implicativa.
La clave está en el docente, que tiene la habilidad o el manejo de estrategias para afrontar tales situaciones. Los educadores salen de centros de formación y facultades de Educación, dominando los contenidos que han de impartir; a través de la práctica van adquiriendo las habilidades necesarias para subsistir e incluso para actuar como buenos docentes; sin embargo, lo que no aprenden durante la carrera son las competencias que les conviertan en «profesionales de la enseñanza innovadores y creativos».
En síntesis, la mejor definición que pueda darse de un docente de hoy. Bajo esta consideración, es que el educador es algo más que un transmisor y evaluador de conocimientos. Hoy en día, resulta antigua la imagen del docente que lee la lección del libro de texto mientras los docentes escuchan o escriben, del que se limita a dictar mientras los educandos copian, del que siempre como única estrategia la exposición. El docente ha de organizar las labores con más variedad de estrategias y recursos didácticos, adaptadas los objetivos y necesidades del grupo clase.