✍¿CÓMO IMPULSAR LA NEUROPLASTICIDAD? | DOCENTES 2.0

Para entender qué sucede en nuestro cerebro cuando se aprende, es pertinente señalar que el cerebro está compuesto por alrededor de 85 mil millones de neuronas. Una neurona es una célula que interviene como mensajera, remitiendo información en representación de impulsos nerviosos a otras neuronas. Por nombrar algún ejemplo, cuando la persona escribe, algunas neuronas del cerebro envían el mensaje a otras neuronas y este mensaje transita a través de los nervios hasta llegar a los dedos. Por lo que, estas señales eléctricas admiten al hombre: escribir, pensar, ver, saltar, hablar, calcular, entre otros.

Cuando se aprende, se producen cambios importantes en su cerebro, incluso la creación de nuevas conexiones entre las neuronas. Este fenómeno se llama neuroplasticidad. La capacidad de su cerebro para cambiar, en otras palabras, para crear, fortalecer, debilitar o desmantelar las conexiones entre sus neuronas. Cuanto más practique, más fuertes se volverán estas conexiones. A medida que las conexiones se vigorizan, los mensajes se transfieren cada vez más rápido, lo que los hace más eficientes.

Es por ello, que cuando se deja de practicar algo, las conexiones entre las neuronas se debilitan y, en última instancia, pueden desmantelarse o podarse. Por eso puede parecer difícil volver a empezar a leer cuando empiezan las clases si no se ha leído en las vacaciones. No obstante, es posible que algunas redes neuronales se vuelvan tan fuertes que los rastros o conexiones nunca desaparezcan por completo. Debido a que las conexiones entre las neuronas deben activarse varias veces para volverse más fuertes y eficientes, una primera y crucial estrategia es activarlas repetidamente.

Ahora que conoce que las neuronas deben activarse repetidamente para que ocurra el aprendizaje, probablemente se pregunte ¿con qué frecuencia debería practicar? Los científicos señalan que los descansos y el sueño entre los períodos de aprendizaje mejoran el aprendizaje y minimizan el olvido. Por lo tanto, recomiendan las sesiones de práctica espaciadas, en lugar de una práctica masiva. Por ejemplo, en lugar de estudiar o hacer los deberes durante 3 horas, se podría dividir este período de aprendizaje en tres períodos de 1 hora o incluso en seis períodos de media hora.

En síntesis, al espaciar su práctica de aprendizaje, ayuda a la recuperación y permite que el cerebro haga más eficientes las conexiones que se fortaleció durante sus sesiones de práctica. Cuando se toma un breve descanso de la práctica, digamos un receso de 20 minutos, se permite el mantenimiento o reemplazo de los receptores en la superficie de las neuronas. El cerebro es el lugar donde se produce el aprendizaje y, por lo tanto, se necesita mantener activa las neuronas para optimizar el uso del tiempo de clase o estudio.