LA EXCELENCIA EN LA EDUCACIÓN.

Desde la representación del autor Whitehead, la excelencia que la educación ha de perseguir son: interés por aprender, saber utilizar los conocimientos, ser una guía que conduzca al arte de vivir. En sus términos, la sabiduría es el ideal de la educación y a éste debe sujetarse el proceso educativo. 

La realización de esta excelencia requiere de llevar a cabo un proceso, conocer y mantener un ritmo, y este camino consiste en relacionar la libertad intelectual, en presencia del conocimiento, con la disciplina en la adquisición de hechos ordenados.
En Los fines de la educación el autor plantea y distingue tres etapas en el desarrollo educativo del ser humano, según se enfatice la libertad o la disciplina en relación al progreso intelectual. Estas etapas son:
  1. Fase de fantasía o romántica. Abarca los primeros 12 años, aunque puede extenderse hasta los 14 años.
  2. Fase de precisión. Corresponde al periodo de la educación secundaria.
  3. Fase de generalización. Periodo de entrada a la vida adulta en la educación formal universitaria. 
El estilo de las características de cada ciclo, no es exclusivamente cronológico sino de énfasis. En cada etapa se apremia un fin educativo: la expresión de libertad intelectual, el logro de la disciplina intelectual y la conjunción de ambos aspectos, que conllevan a reiniciar el ciclo.
En la etapa romántica: la observación dominante es la libertad intelectual, ésta podrá expresarla el estudiante cuando se despierten y respeten sus intereses ante las diferentes manifestaciones culturales. Es provechoso evitar la rigidez de la disciplina, ésta debe ser dirigida y subalterna para mantener el interés. 
En este período se considera al estudiante el heredero del saber de muchos siglos de civilización, pero no debe dejársele perder en el laberinto de los hombres de la Edad Glacial. El docente ha de destacar los actos importantes, presentar ideas simplificadas y los nombres usuales, fortalecer los ímpetus naturales del deseo de conocer del estudiante.
Sin embargo, muchos docentes ignoran o pueden menospreciar estos argumentos, descuidan la importancia de motivar a sus estudiantes, exaltando el conocimiento propio por encima de la necesidad de comunicarlo.
En la etapa romántica, el estudiante debe expresar libremente sus inquietudes, buscar la comprensión de aquellos aspectos considerados útiles, de no ser así se producirá un bloqueo en la asimilación de ideas cuando se impone una disciplina de precisión antes que la fase romántica haya seguido su curso en la mente en crecimiento. La única disciplina valiosa converge en la autodisciplina: en el hábito de asumir de buen grado tareas auto impuestas.
Cuando en el estudiante surge el deseo de aclararse lo que hasta ese momento es sólo información, es el momento de avanzar hacia el conocimiento exacto del tema.
En la fase de precisión: el conocimiento que posee el estudiante le permite establecer una amplitud de relaciones, subordinadas a la exactitud de su formulación. El docente ha de provenir explicando a los estudiantes la aceptación de una determinada manera de analizar la realidad, sumando nuevos aspectos que encuadran en el análisis.
En esta fase se trata de superar lo descubierto en la etapa romántica, pues se han descubierto ideas con posibilidad de extensa significación, se adquieren nuevos hechos en un orden sistemático. 
Durante el período de precisión lo romántico, la libertad, pasa a una situación subalterna, no muere. El arte de la enseñanza consiste en fomentar la libertad dentro de una aplicación definida según la tarea señalada. Esta etapa es la de la disciplina intelectual, del progreso en la aprehensión de principios, de conocimiento de los detalles. 
Cuando se pasa al abandono de los detalles en beneficio de la aplicación activa de los principios es el momento de la fase de generalización.
La etapa de generalización: es, en principio, un regreso al romanticismo con la ventaja de disponer de ideas clasificadas y de la técnica pertinente. Esta tercera etapa complementa los anteriores, ahora se sabe algo definido, se han adquirido aptitudes, disciplina, y se comprenden claramente las reglas y leyes generales tanto en su formulación como en su ejemplificación detallada. El estudiante recae en las aventuras discursivas de la fase romántica con la ventaja de que su mente está ahora disciplinada y podrá aprovechar mejor la libertad intelectual.
De acuerdo con los argumentos de nuestro autor, el proceso educativo comprende la realización de dos aspectos esenciales: libertad y disciplina, donde la libertad tiene mayor participación, como lo afirma Alejandro Herrera: 
Para Whitehead «la educación, en su proceso, tiene dos grandes momentos de libertad: al principio y al final, y un momento intermedio de disciplina en que la libertad se le subordina. Libertad, disciplina y libertad, es decir, romance, precisión, y generalización: romance que surge de suscitar el interés (o sea, de la motivación), precisión que se da con la adquisición de la técnica, y generalización que conlleva el entusiasmo del éxito». 
El autor cree firmemente que para hacer viable el ideal de sabiduría en el proceso educativo, desde los primeros años escolares hasta los últimos, se requiere comenzar invocando la libertad, el interés, la investigación y terminar alentándolos en tanto se obtenga que la producción de un saber activo es la finalidad de la educación.

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