EL FRACASO ESCOLAR EN LA ESCUELA TRADICIONAL.

La escuela tradicional atraviesa hoy por una profunda crisis, que se presenta tanto a través del fracaso escolar como de los problemas de convivencia. Cuando se estudia, en este sentido, la importancia de mejorar la educación en valores suele referirse a la dificultad de añadir nuevos objetivos a los que tradicionalmente debía asumir el docente, como si cualquier esfuerzo en uno de estos dos ámbitos supusiera necesariamente una reducción de la energía y el tiempo disponibles para el otro. Las innovaciones educativas que aquí se describen, basadas en la cooperación, ayudan a superar estas dificultades, incrementando la coherencia educativa entre los valores que se intentan enseñar y lo que se enseña en la práctica a través de las relaciones que se establecen en las aulas, para mejorar al mismo tiempo la eficacia docente y enseñar en la práctica los valores democráticos de respeto mutuo, tolerancia y no-violencia, con los que pretende identificarse nuestra sociedad. Valores que es preciso ayudar a construir, también, a partir de una reflexión explícita y cooperativa sobre su significado, a la que se denomina currículum de la no-violencia.
Para entender los problemas existentes hoy en la convivencia escolar ajusta tener en cuenta que la actual Revolución Tecnológica provoca una serie de cambios contradictorios y paradójicos que obligan a adaptar la institución educativa a esta nueva situación.

  1. Los cambios en el acceso a la información. Jamás había estado tan disponible tanta información, pero nunca había sido tan difícil alcanzar lo que nos sucede, por lo que la enseñanza no puede orientarse sólo en la trasmisión de información sino que debe favorecer el proceso de construcción del conocimiento que realizan los propios estudiantes, ayudándoles a adquirir habilidades para buscar información, para interpretarla, para criticarla o para producirla.
  2. Educar para la ciudadanía democrática en tiempos de incertidumbre. Jamás había estado tan claro, que no podemos tener certezas absolutas. Esto debería conducir a la superación del absolutismo, a la tolerancia, pero como reacción conduce en ocasiones al resurgimiento de formas de absolutismo y autoritarismo que se creían superadas.
  3. La lucha contra la exclusión. La exclusión de las barreras espaciales que permiten las nuevas tecnologías ha reducido el aislamiento de la escuela respecto a los problemas que existen en el resto de la sociedad, también debería favorecer a reducir la exclusión, pero paradójicamente en muchas ocasiones sucede precisamente lo contrario.
  4. El reto de la interculturalidad. Hoy en día se debe relacionar en un contexto cada vez más multicultural y heterogéneo frente a la presión homogeneizadora y la incertidumbre sobre la propia identidad y la forma de construirla.
  5. La prevención de la violencia de género. En los últimos años se ha producido un avance espectacular hacia la igualdad entre hombres y mujeres, superando así una de las principales condiciones que subyace a la violencia de género, pero frente a esto hay un incremento de sus manifestaciones más extremas, a través de las cuales se intentan mantener las formas de dominio tradicional.
  6. La prevención de la violencia desde la escuela. Nuestra sociedad expresa hoy un superior rechazo a la violencia, y ubicamos las herramientas más sofisticadas para combatirla, pero el riesgo de violencia al que nos enfrentamos también es hoy superior. Y este riesgo se expresa a veces en forma de violencia escolar. Para prevenirla es necesario romper la conspiración del silencio que ha existido hasta hace poco sobre este tema, y enseñar a condenarla en todas sus manifestaciones, insertando su tratamiento en un contexto normalizado orientado a mejorar la convivencia.

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