La creatividad, es el espíritu de las estrategias innovadoras orientadas al aprendizaje, por cuanto es el estudiante, el que ha de ir mostrando la ganancia de las competencias ajustadas en cada una de las carreras. El sentido de globalización del aprendizaje es un resultado inmediata de esta transformación. Un profesional es una persona competente en su ámbito capaz de analizar y resolver los problemas y proponer mejoras (innovar). El docente universitario es un profesional de la enseñanza superior innovadora y creativa, con dominio del contenido formativo y de estrategias didácticas, capaz de hacer que los estudiantes se entusiasmen por aprender. Esta sería la clave para plantear la acción docente en la universidad.

En las estrategias creativas el estudiante obtiene un protagonismo mayor que en las metodologías tradicionales. El estudiante va fundando los conocimientos y desarrollando habilidades mediante la búsqueda personal orientada por el docente. En tal sentido resulta un aprendizaje más implicativo y por lo tanto más agradable y motivador. Pero hay más. En estos casos el estudiante no se limita a registrar la información recibida, sino que se contrasta posteriormente en grupo. Existe una tercera nota que es el carácter colaborativo o compartido del conocimiento. Se aprende confrontando informaciones. 
La enseñanza creativa se caracteriza esencialmente por ser activa, motivadora, dinámica, implicativa. De acuerdo con S. de la Torre, «El aprendizaje creativo hace referencia al conocimiento construido con la implicación activa del sujeto, desde su planificación hasta su internalización, caracterizado por la motivación intrínseca, estar centrado en el discente, carácter abierto del proceso y la autoevaluación». Al principio, debemos de aceptar que no existen medicamentos ni recetas generalizadas, para resolver los problemas de desmotivación. La clave, en todo caso, está en el docente que tiene la habilidad o el manejo de estrategias para afrontar tales situaciones. Los docentees salen de centros de formación y Facultades de Educación dominando los contenidos que han de impartir; a través de la práctica van adquiriendo las habilidades necesarias para subsistir e incluso para actuar como buenos docentes; no obstante, lo que no aprenden durante la carrera ni consiguen adquirir a través de la práctica son las competencias que les conviertan en profesionales de la enseñanza innovadores y creativos. Porque ésta es para nosotros la mejor definición que pueda darse de un docente de hoy.
Bajo esta consideración, el docente es algo más que un transmisor y evaluador de conocimientos. Hoy, resulta antigua la imagen del docente que lee la lección del libro de texto mientras los estudiantes escuchan o escriben, del que se limita a dictar mientras los estudiantes copian, del que siempre como única estrategia la exposición. El docente hade organizar las tareas docentes con más variedad de estrategias y recursos didácticos, adaptadas los objetivos y necesidades del grupo clase.
Un profesional tiene capacidades no sólo para resolver problemáticas o situaciones concretas, sino que conoce por qué y para qué de aquello en lo que se ocupa. No es un técnico sino una persona reflexiva, capaz de analizar y mejorar su práctica. Posee una visión capaz de ir más allá del problema o situación, conecta la teoría, la técnica y la práctica. Es por ello que el docente ha de poseer unas competencias respecto al contenido, a la didáctica o forma implicar al estudiante en su dominio y ser capaz de actualizarse y desarrollarse profesionalmente. Podría hablarse mucho sobre las connotaciones del docente como profesional, pero nos referiremos únicamente a tres aspectos.
  1. En posesión del conocimiento con un nivel satisfactorio. Es lo que pediríamos a cualquier profesional al que compramos su servicio.
  2. Actuar de forma didáctica, esto es tomar decisiones curriculares adaptadas a las características diferenciales de los sujetos. Esta afirmación tan simple tal vez sea una de las más complicadas de realizar en la práctica.
  3. La formación y disposición para mejorar profesionalmente mediante la autoformación, la reflexión crítica sobre su práctica y la realización de proyectos de innovación.

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