LA MODALIDAD DE ENSEÑAR Y APRENDER A DISTANCIA.

El mundo siempre está en un constante cambio. Y uno de los segmentos claves de las transformaciones es la globalización, y debe entenderse como una redefinición espacio-temporal de los grandes parámetros de la vida social, política, económica y cultural, que sufre profundos cambios tanto en la realidad en sí misma cuanto en nuestra manera de pensarla.

Es por eso que en la actualidad se habla de la educación a distancia, que es defina por el autor Keegan como «situaciones de enseñanza y aprendizaje en los que el docente o instructor y el alumno o estudiante están geográficamente separados, y, por consiguiente, se apoyan en materiales impresos u otro tipo de materiales electrónicos para la consecución del aprendizaje. La educación a distancia incluye, por tanto, la enseñanza a distancia- papel que corresponde al profesor o tutor -, y el aprendizaje a distancia-papel que corresponde al alumno-«.
De acuerdo a sus tendencias el autor Escotet la define como «Consiste en una educación que se entrega a través de un conjunto de medios didácticos que permiten prescindir de la asistencia a clases regulares y en la que el individuo se responsabiliza por su propio aprendizaje.
Según Rowntree la define en la preparación de cursos para estudiantes como «Es el sistema de enseñanza en el que el estudiante realiza la mayor parte de su aprendizaje por medio de materiales didácticos previamente preparados, con un escaso contacto directo con los profesores. Asimismo, puede tener o no un contacto ocasional con otros estudiantes». 
Y de acuerdo con los siguientes autores la definen «Para una población estudiantil dispersa geográficamente y en particular que se halle en zonas periféricas sin instituciones convencionales; administrada por mecanismos de comunicación múltiples que enriquecen los recursos de aprendizaje y soslayen la dependencia de la enseñanza ‘cara a cara’; personaliza el proceso de aprendizaje para garantizar una secuencia didáctica que responda al ritmo del rendimiento del estudiante; formaliza las vías de comunicación bidireccional y frecuentes relaciones de mediación dinámica e innovadora; promueve las habilidades para el trabajo independiente y para el esfuerzo autorresponsable; garantiza la permanencia del estudiante en su medio cultural y natural, lo que incide en el desarrollo regional; alcanza niveles de costo decreciente luego de coberturas amplias; combina la centralización con la descentralización». 
La institucionalización de la educación a distancia no fue fácil de lograr. La posible dificultad fue que desde su comienzo poseía una desvalorización de sus propuestas. El hecho de que se evolucionara en una segunda oportunidad de estudio para personas que fracasaron en una instancia juvenil no evitó esa desvalorización, sino que le imprimió un sello más. Pasaron varias décadas hasta que la Educación a Distancia se situara en el mundo de los estudios como una modalidad competitiva frente a las ofertas de la educación presencial.
La educación a distancia nació del producto de los grandes cambios económicos y sociales que se fueron dando en la segunda mitad del siglo XIX. Estas transformaciones sociales fueron conformando un nuevo contexto que ayudó al crecimiento y avance de la educación a distancia. Los importantes avances sociopolíticos, necesidades de aprender a lo largo de la vida, progresos en el ámbito de las ciencias de la educación y la aparición de grandes transformaciones tecnológicas fueron eje de una nueva sociedad. Estos avances trascendieron en el mundo escolar y en la manera de buscar y encontrar la información. En un principio, con la creación de la tipografía, la información y la enseñanza podía encontrarse en lugares físicos establecidos y mediante un plan de búsqueda claro y definido. En aquella época en que la información estaba en destinos fijos, existía una información única atendible por medio de un único propósito, seleccionable mediante un único o dos criterios. El saber estaba situado en lugares definidos como ser la escuela, la universidad, los archivos, las bibliotecas, los institutos, en donde era posible investigar sobre datos, conocimiento, arte y cultura. Por supuesto que era el estudiante quien se dirigía a su objetivo, el saber.
Hoy en día, a partir de las redes de cables con información digital circulando por ellos y con la aparición de la hipermedia y la multimedia, las técnicas se han redefinido, y es la información la que baña al usuario, y éste debe ir navegando por un mar de datos y de infinita cantidad de contenidos. Ahora se invierte el proceso y es la información la que acosa al individuo.
Otra de las características que predomina en este tipo de enseñanza, es que nuestra sociedad de la información, es el concepto de aprender dejó de ser marcado para algunas edades y con tiempos determinados. La necesidad de saber y aprender transita por toda la vida de un ser humano, y hace que necesite siempre estar al día, aprender, mantenerse en contacto de todo lo nuevo para adquirirlo.
Fue así como la modalidad de enseñar y aprender a distancia ha ido, a lo largo de tres generaciones de innovación tecnológica que se identificó como enseñanza por correspondencia, enseñanza multimedia y enseñanza telemática. Además, si tomamos en cuenta la evolución de recursos y la modalidad en la historia de la educación a distancia, según Garrison, encontramos cuatro etapas: enseñanza por correspondencia, enseñanza multimedia, enseñanza telemática y por último enseñanza colaborativa basada en Internet.

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