El término trastornos del aprendizaje, se emplea de forma general a las dificultades que plantean obstáculos al rendimiento académico o escolar. 

Un estudiante que exhibe problemas escolares, cuando sus resultados pedagógicos están por debajo de sus capacidades intelectuales. Cuando la inteligencia de los educandos es promedio, pero el rendimiento en los exámenes que miden la lectura, las matemáticas o la expresión escrita, está por debajo del nivel esperado, por inteligencia, edad y escolaridad, estamos ante trastornos específicos del aprendizaje.

Son individuos normales intelectualmente, que poseen capacidad de esfuerzo en la ejecución de conductas observables, pero en la práctica necesitan de una satisfactoria capacidad de asimilación de conceptos. Son trastornos en los que desde las primeras etapas del desarrollo están deterioradas, las formas normales del aprendizaje. El deterioro no es sólo por falta de oportunidades para aprender, ni consecuencia de traumas o enfermedades cerebrales adquiridas. Surgen por alteraciones de los procesos cognoscitivos, en gran medida secundarias a algún tipo de disfunción biológica.

Su causa no es conocida, pero se acepta el predominio de los factores biológicos, en interacción con otros como las oportunidades para aprender y la calidad de la enseñanza. Si bien la escuela es un factor a considerar, los trastornos no pueden reducirse estrictamente los errores pedagógicos. Como el resto de los trastornos del desarrollo, son mucho más frecuentes entre los varones. La forma de presentarse se modifica con la edad. 
Es habitual que un trastorno del habla y el lenguaje en edad preescolar pierda intensidad y se prolongue en el tiempo en forma de un retraso de la lectura, que en la adolescencia se aminora y da lugar en la edad adulta a un trastorno de la ortografía. El que los trastornos se manifiesten de alguna manera durante los primeros años de escolaridad es necesario para el diagnóstico.
Las dificultades escolares se pueden clasificar por su causa en: 
A. Dificultades de origen primario: Déficit intelectual en el límite de la normalidad, cociente intelectual o CI muy alto, bajo o muy bajo, Problemas neurológicos, Enfermedades crónicas o incapacidad física, Déficit sensorial: auditivo y/o visual, Enfermedades carenciales: malnutrición, ferropenia, alteraciones tiroideas (apatía, somnolencia) y la Rinitis crónica que suele ocasionar problemas para oír, aprender a hablar y pronunciar correctamente.
B. Dificultades específicas:
1. En aptitudes escolares: 
– Para el aprendizaje del cálculo: discalculia. Son alumnos que tienen dificultad para sumar y restar, para efectuar operaciones de cálculo. Confunden los números, los invierten o los escriben al revés.
– Para el aprendizaje de la escritura: disgrafía. Nivel de escritura inferior al que les corresponde, omiten letras o juntan palabras. Hay distorsión en el orden y posición de las palabras. 
– Para el aprendizaje y desarrollo de la lectura fluida y comprensiva: dislexia. Es una dificultad para aprender a leer y a escribir. 
– Disortografía, imposibilidad de aplicar las reglas ortográficas, como secuela de la dislexia aun después de ser superada. 
2. En lenguaje y habla: 
– Desarrollo de la articulación. 
– Desarrollo del lenguaje expresivo: 
a) Dislalia, dificultad para pronunciar un fonema determinado, sin invertir las letras.
b) Disfasia, retraso en la aparición del lenguaje oral y escrito, asociado a problemas perceptivos.
– Desarrollo del lenguaje receptivo.
3. Motoras: Desarrollo de la coordinación motora: fina y/o gruesa, presentando problemas de lateralidad o falta de coordinación visomotora, con dificultad en distinguir dónde está la derecha y dónde la izquierda, en manos, pies, ojos, etc.; deficiencia en la organización espacial (no sabe dibujar con perspectiva y tiene dificultades para localizar objetos) o en la temporal por un retraso psicomotriz.
4. Aunque no es un trastorno específico del aprendizaje nos referiremos someramente al TDA (trastorno por déficit de atención, con o sin hiperactividad). El TDAH adquiere gran importancia, por el elevado porcentaje que representa en las estadísticas como causa de fracaso escolar. La tríada característica es: actividad motora excesiva; déficit de atención; impulsividad.
C. Dificultades derivadas del entorno socio-familiar y cultural.

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