LA PRÁCTICA PROFESIONAL BASADA EN LA EVIDENCIA | DOCENTES 2.0

“La enseñanza no es, en el presente, una profesión basada en la investigación”. Así iniciaba, en 1996, Hargreaves, la conferencia anual de The Teacher Training Agency, titulada Teaching as a Research Based Profession: Possibilities and Prospects” (La enseñanza como una profesión basada en la investigación: posibilidades y prospectiva). 

Esta frase, pronunciada en el Reino Unido hace ya casi veinte años, sigue conservando hoy en día toda su vigencia y mantiene implicaciones que resultan profundamente preocupantes. En efecto, cuando una profesión no se fundamenta en resultados de investigación, y, por tanto ignora el conocimiento sistemáticamente producido acerca de sus medios y sus métodos, poco a poco se convierte en algo menos que una profesión: se convierte en una práctica de naturaleza artesanal, cimentada en la perpetua repetición de las acciones que la experiencia, o la tradición, han señalado como adecuadas para cada caso. Este estado de cosas impide el progreso y la transformación. Es retrógrado, poco constructivo y claramente inconveniente. 
La enseñanza no ha sido la única práctica profesional que ha enfrentado este tipo de dificultades. Por ejemplo, la medicina o la enfermería han sido profesiones que, por épocas, han abandonado las bases científicas que las soportan. Por esta razón, al planteamiento inicial de Hargreaves le seguía el establecimiento de un paralelismo entre la medicina y la enseñanza, en la búsqueda de elementos comunes y diferentes que pudieran aclarar la situación de una educación que lograra, de alguna manera, basarse en la investigación, en referencia a una medicina que, en los últimos. 
El elemento definitorio, de una práctica profesional basada en la evidencia es la pretensión de que las decisiones profesionales cotidianas. Para que una práctica profesional pueda tomar base en la evidencia, se requiere que los resultados de la investigación acerca de los diferentes aspectos de una profesión sean accesibles y se mantengan disponibles al profesional que debe aplicarlos. Por su parte, el profesional deberá mantenerse actualizado sobre cada uno de los temas que resultan críticos en el ejercicio de su disciplina. 
En síntesis, desde hace un buen tiempo se vienen ensayando diversos procedimientos y didácticas para la formación de los estudiantes en matemáticas, en ciencias, en la adquisición del lenguaje y en competencias ciudadanas. El resultado, hoy, es una gran variedad de procedimientos, métodos y propuestas, no siempre probados de forma minuciosa. Estrategias como el aprendizaje basado en problemas, la enseñanza basada en la comprensión, los proyectos de aula, el aprendizaje situado, la enseñanza virtual, etc., son propuestas más o menos prometedoras y probadas, pero ¿qué podemos decir de todas estas experiencias?