LAS POLÍTICAS PÚBLICAS EN LA GENERACIÓN DE COMPETENCIAS DIGITALES | DOCENTES 2.0

En el momento presente, la tecnológica está siendo implementada en todos los ámbitos y la educación no se escapa de ello.  Y una de las grandes inquietudes hace referencia a las políticas públicas que apoyan las competencias digitales. La incorporación de estas ha ilustrado unos procesos de cambio que pretenden mejorar la introducción, eficacia y eficiencia de la tecnología. No obstante, en muchas ocasiones las perspectivas generadas difieren de las realidades observadas.

Más allá de la desigual de desarrollo y resultados en los diferentes países, se puede señalar las experiencias significativas de los estudiantes en todos los niveles educativos, contemplan cuatro desafíos:

  1. Aumentar el acceso a tecnologías digitales en las instituciones educativas.
  2. Mejorar la conectividad a Internet en las instituciones educativas para potenciar el uso de las tecnologías e incrementar el número de sedes conectadas.
  3. Apropiación de las tecnologías para el fortalecimiento del quehacer pedagógico.
  4. Desarrollo de estrategias para fomentar el uso.
  5. Fortalecer el monitoreo y evaluación del impacto de las tecnologías.

Por lo tanto, estos desafíos se deben aprobar con el fin de transformar las prácticas educativas, para así poder aprovechar el máximo potencial de las tecnologías en el ámbito educativo. La sociedad evoluciona cada milisegundo y sus dinámicas también cambian. La práctica pedagógica ya no es la misma, por lo que las tecnologías deben ser un elemento innovador que transforme las metodologías y técnicas del sistema educativo.

Las políticas educativas varían de acuerdo con los países, estados, municipios y comunicadores. Pero, debe ser pensada en el beneficio de la población y deben ser evaluadas de acuerdo con la calidad, equidad, formas, reglamentos, estructuras y prácticas educativas específicas, lo cual, debe garantizar la mejorar la educación de un país. De acuerdo con la UNESCO (2019) las políticas de enseñanza debe ser consideradas y evaluadas por las circunstancias actuales “empoderamiento de los maestros, estatus académico, promoción, profesionalización, liderazgo escolar, participación social, educación multicultural, resultados de los estudiantes; desarrollo curricular: competencia lingüística, ciudadanía global, tolerancia y educación cívica; políticas de evaluación y evaluación de resultados mediante PISA, O-Net y otros indicadores pertinentes; y aprendizaje móvil utilizando las TIC en la educación y en la formación docente”.

Es importante señalar que en la agenda actual se ha complejizado, las reformas anteriores en varios países suponían que los instrumentos tales como la medición de resultados, evaluación de desempeño de los docentes y los cambios en los contenidos curriculares, inducirían una dinámica por la cual los resultados de aprendizajes tenderían a mejorar. La experiencia ha expuesto que estos instrumentos no originaron los impactos deseados en los procesos de enseñanza-aprendizaje que tienen lugar en las aulas de clases y hoy se hace necesario revisar con más profundidad el rol de las variables propiamente pedagógicas del cambio educativo. Desde este punto de vista, la nueva agenda apunta a las preguntas acerca de quién y cómo se enseña.

En síntesis, si se reflexiona el quehacer pedagógico en tiempo de pandemia se puede colocar la mirada en aquellos docentes, estudiantes o establecimientos que han trabajo en lograr que todos aprendan de manera significativa, lo cuales, proyectan una serie de características que provienen de la dimensión donde se alude la necesidad de explorar el concepto de políticas de subjetividad (Tedesco, 2004), y que sugiere algunas líneas de acción específicas para romper el determinismo social de los resultados de aprendizaje desde las propias metodologías de aprendizaje. Por ende, una pedagogía apoyada en tecnología y en la confianza de los docentes permitirá el fortalecimiento de la capacidad de los educandos para construir una narrativa sobre aquello que parece ser efectiva para superar las condiciones de adversidad en las cuales se encuentran los estudiantes de familias en zonas rurales.

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