¿SER DOCENTE ES VOCACIÓN, COMPROMISO O PROFESIÓN? | DOCENTES 2.0

En el tiempo de confinamiento, el estrés se ha elevado exponencialmente y el rol que desempeñan los docentes está siendo cuestionado, tanto desde el ámbito social, como académico. A nivel mundial, los docentes manifiestan sentirse menos competentes para afrontar los contextos sociales que se encuentran día a día en las aulas virtuales, ya sea por falta preparación, capacitación, competencias, remuneración o por problemáticas que afrontan con los estudiantes.

Por lo tanto, su vocación es cuestionada, la cual presume que no se ejecuta la labor con compromiso, responsabilidad, satisfacción, confianza y en la función que desempeñan como educador. El término vocación proviene del latín vocatio, que en termino religioso es la inspiración con que Dios llama algún estado. Se podría decir que la vocación, es un compromiso, llamado o misión que el hombre debe desarrollar en la vida. Por otra parte, el autor Salancik (1977), sustenta que el compromiso es un estado del individuo el cual llega a estar vinculado por sus acciones y a través de ellas a unas creencias que a su vez sustentan esas actuaciones. No es mecánico ni está predeterminado.

Es por ello, que al hablar de profesión se debe referenciar el ejercicio de las personas que, a partir del conocimiento científico, ético y estético,  cumplen un control asociado de los servicios que caracterizan la educación. La profesión docente es una habilidad que se manifiesta como la acción de comprender a las sociedades, como, además, propone los objetivos éticos humanos. El grado de apropiación de la profesión debe servir de ambiente natural para el desarrollo de los talentos de quien la ejerce.

En este marco, cabe reflexionar, cuál es la función actual del docente, como, además, la importancia de enfrentar su profesión con responsabilidad, compromiso y entusiasmo para poder cumplir con los cometidos sociales. La realidad educativa se ve complejizada, y cada vez más, en cuanto al constante cambio de la realidad social, esto en base, a las características de sus aulas, estudiantes y conocimiento que hacen necesario la continua actualización de los contenidos para poder captar el interés de sus educandos, y con ello, logren su aprendizaje. De manera que, la técnica de cómo saber hacer, adquiere relevancia y ponderación, es importante que los docentes tengan vocación para ejercer sus funciones, esto es la clave del éxito profesional. De nada vale que se realicen reformas educativas, capacitaciones, remuneraciones sin una verdadera vocación.

En síntesis, se necesita fortalecer los conocimientos, capacidades, compromisos, valores, formación, competencias y desarrollo profesional del docente, para poder mejorar la capacidad institucional en tiempo de confinamiento, y esto se logra con vocación.