✍EL EDUCADOR RESILIENTE | DOCENTES 2.0

Durante varios años, hemos podido apreciar que tantos líderes educativos como docentes han demostrado resistencia tecnológica, apresar del inmenso banco de estrategias para mantenerse a flote en todo tipo de crisis tecnológica. No obstante, el verdadero problema luego de dos años de confinamiento no es la tecnológico sino el bienestar físico y emocional; ya que se les dificultad dormir, se sienten impotente y sin esperanza de que todo sea igual que antes.

El coaching en la resiliencia ha fortalecido sus bases a través del modelo transformacional. Sin embargo, se pueden utilizar diferentes estrategias para capacitar a los líderes y docentes porque existen distinciones únicas en las que necesitan volverse más resilientes. A continuación, listaremos algunas estrategias para satisfacer las reservas de resiliencia de líderes y docentes.

  1. Disminuir la soledad: Primero, recuerde que la resiliencia tiene que ver con las emociones: cómo se comprenden, interactúan con ellas, se procesan y experimentan.
  2. Aclarar el control: Especialmente durante tiempos de crisis, surgirá la ansiedad sobre lo que se puede y no se puede controlar. La estrategia está en que los demás perciben que los líderes tienen control sobre las cosas. Pero, a menudo, el problema proviene de la oscuridad en torno a lo que está y no está dentro de la esfera de control de las personas.
  3. Evite saltar a conclusiones: Con frecuencia, en la lección sobre la ecuanimidad en la que aparentemente suceden cosas malas siempre habrá una segunda mirada, o después de otro evento, las cosas malas parecen no ser tan malas.

En síntesis, los líderes resilientes son conscientes de sus emociones, aceptan lo que pueden y no pueden controlar, deben poseer la habilidad de equilibrar el optimismo con la claridad sobre lo que está sucediendo en el momento. Aquellos que apoyan a los líderes para que se vuelvan más resilientes les dan un espacio para hablar sobre sus emociones, para delinear lo que pueden y no pueden controlar, para así cultivar la ecuanimidad.

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