
La formación del estudiante de este siglo, según el marco Partnership for 21st Century Skills (P21), vislumbra cuatro dimensiones:
1- Asignaturas curriculares y temáticas básicas del siglo XXI. Lo que permitirá aprender habilidades para que los estudiantes sean independientes y estén preparados. Esto incluye el pensamiento crítico, resolución de problemas, comunicación, colaboración, creatividad y la innovación.
2- Competencias de aprendizaje e innovación. Esto hace referencia a los conocimientos de contenidos y temas de la era digital, asimismo, que hace indispensable el dominio de otros idiomas o la multidisciplinariedad.
3- Competencias en el manejo de las TIC. Vivimos en un entorno de cuarta revolución industrial y podríamos decir que en un entorno de sobrecarga de información difícil de procesar. El reto es tener la capacidad de crear información, evaluarla y utilizarla de forma eficaz junto a las tecnologías y medios (RRSS, entre otros) a nuestro alcance.
4- Habilidades para la vida personal y profesional. El desarrollo del pensamiento, junto al conocimiento y las competencias referentes a la inteligencia emocional, en especial las sociales, protegidas por la empatía, junto a las capacidades comunicativas, de liderazgo, resolución de conflictos, cooperación y trabajo en equipo son los que permitirán al hombre desenvolverse en el día a día.
En síntesis, hace varios años la educación escolar estaba más enfocada en la transferencia de información y conocimiento. Después se enfocó en el desarrollo de competencias. Ahora, el enfoque está en el desarrollo de las habilidades del siglo 21.